En el caso de Merril Lynch, las pérdidas de 9,8 billones de dólares en el último trimestre han supuesto una pérdida total en el año 2007 de 7,8 billones, que ha sido considerada como inaceptable por la dirección del banco. Y también por el mercado: el mismo día en que se anunciaron estas pérdidas record, la cotización bajó en un 7%.
Si siempre es conveniente no confundir la rentabilidad contable con la económica, en el caso de las entidades financieras esta distinción es crucial, ya que uno de los elementos fundamentales en la gestión bancaria es la gestión del riesgo. Cuando ésto se olvida suelen producirse situaciones como la actual, donde los nuevos gestores anuncian medidas drásticas como recorte de dividendos, desinversiones en negocios “non-core”, reestructuraciones de plantillas y nuevas infusiones de capital.
Y la pregunta que aún sigue inquietando a muchos es si ya se han aflorado todas las pérdidas ocultas.
Como suele decirse, in general, there is not free lunch.