En términos generales, la gestión de inversiones (investment management) es la gestión profesional de inversiones de clientes, con el objetivo de obtener una rentabilidad. Según el tipo de cliente y el tipo de inversión, la gestión de inversiones recibe diversas denominaciones:
A) Por el tipo de cliente, se pueden distinguir tres tipos de gestión de inversiones:
1) gestión de instituciones de inversión colectiva (fondos de pensiones, de inversión, SICAV, etc.) y en general vehículos de inversión regulados que se caracterizan por el manejo de un patrimonio constituido por aportaciones de clientes finales, tanto institucionales como minoristas.
2) gestión de grandes patrimonios (wealth management). Se basa en la decisión de un gestor profesional de invertir en diferentes activos, buscando la maximización del binomio rentabilidad/riesgo.
3) gestión institucional de activos. Es la gestión de los activos financieros de entidades diversas, como las compañías de seguros, fundaciones, endowments, puntas de tesorerías, etc.
En la práctica, el término asset management se refiere principalmente al primer tipo de gestión, aunque, por extensión, puede incluir los tres.
B) Por el tipo de inversión: se distinguen las inversiones tradicionales de las llamadas inversiones alternativas. Las inversiones tradicionales se realizan en los mercados financieros tradicionales: el mercado de capitales y el mercado de la deuda. Las inversiones alternativas se refieren al resto de inversiones, e incluyen realidades como el private equity, los fondos de leveraged buy-out, los hedge funds, las inversiones en el sector inmobiliario, etc. El origen, justificación y previsible futuro de estas inversiones alternativas se desarrolla en el capítulo 2.
En sus diversas facetas, la industria del investment management tiene una extensión global y maneja miles de millardos de las principales divisas: euros, dolares, libras y yenes. Por ejemplo, los activos gestionados por empresas de fund management alcanzaron en 2006 un record de US$55 billones, lo que supuso un 10% de crecimiento respecto al año anterior y un 54% de crecimiento con relación al 2002. Por países, Estados Unidos gestionó un 48% del total, seguida de Japón, con un 11% y del Reino Unidos, con un 7%.