Otros tipos de inversiones alternativas son aquellas relacionadas con las materias primas, los activos inmobiliarios, e incluso otros activos físicos como las obras de arte.
Los hedge funds son instituciones de inversión colectivas con un alto grado de flexibilidad. A pesar de que su heterogeneidad es muy grande, existen dos características muy habituales en la forma de operar de los hedge funds: uso de apalancamiento y toma de posiciones cortas. La mayoría de fondos de cobertura utilizan el apalancamiento para mejorar sus rendimientos y toman posiciones cortas con el objetivo de arbitrar, hacer una apuesta relativa entre dos o más títulos, o simplemente, apostar a que un determinado activo va a sufrir una caída en su cotización.
El capital riesgo (private equity) se puede definir como la inversión en títulos a través de un proceso negociado. La mayoría de las inversiones del capital riesgo son en acciones de empresas no cotizadas.
El fuerte crecimiento de las inversiones alternativas durante la última década ha venido motivado por varios factores, entre los que cabe destacar la creciente correlación entre los diferentes mercados de renta variable mundiales. Los inversores institucionales, para optimizar el ratio rentabilidad-riesgo, buscan activos con baja correlación. Los activos tradicionales de diferentes plazas financieras, a causa de la mayor integración de los mercados, cada vez están más correlacionados. Dado que las inversiones alternativas, a priori, están poco correlacionadas con los activos tradicionales, son muchos los inversores que han decidido incluirlas dentro de sus carteras.