Antes de entrar en cálculos más o menos esotéricos para valorar opciones, conviene tener claros los siguientes puntos:
a) ¿Cuándo existe una opción real en un proyecto?
• Cuando existe la posibilidad real de alterar el futuro ante un cambio en las circunstancias. Por ejemplo, retrasar un proyecto, abandonarlo, expandirlo, etc.
• Cuando existe un espacio de tiempo hasta la toma de decisión sobre esa oportunidad futura.
b) ¿Cuándo tiene valor una opción real?
• Cuando hay posibilidad de ganar algo al ejercerla. Esto sólo puede producirse cuando existe algún tipo de exclusividad en la opción que se está considerando, y durante el período hasta la toma de decisión.
En consecuencia, antes de incrementar el valor económico estimado de una decisión (estratégica o no) a través del valor de una opción, conviene asegurarse de que esa opción tiene sentido y, sobre todo, de que tiene valor. Por ejemplo, no cabe duda de que el valor económico de un proyecto con una alta incertidumbre debida a la inseguridad de, por ejemplo, un futuro desarrollo tecnológico, se incrementa notablemente si existe la opción de esperar y ver qué pasa con esa tecnología. Ahora bien, si esa opción de retraso no es exclusiva, es decir, si todo el mundo puede hacer eso, la opción no vale nada.
Adicionalmente, los modelos de valoración de opciones reales se toman prestados de desarrollos teóricos que se han concebido y aplicado a opciones sobre futuros financieros. Y lo que puede ser razonable para una realidad financiera no siempre lo es para una realidad no financiera.
Es decir que, como todo modelo de valoración, el modelo de valoración de opciones reales tiene una serie de limitaciones que conviene conocer. Las principales limitaciones técnicas que se derivan de la aplicación por analogía de las técnicas de valoración válidas en activos financieros, son las siguientes:
a) El activo subyacente no se negocia necesariamente en un mercado público organizado.
b) El precio del activo subyacente no sigue necesariamente un proceso continuo.
c) La varianza de este activo puede no se conocida, y si lo es, puede variar con el tiempo.
d) El ejercicio de la opción puede no ser instantáneo.
e) La valoración de opciones financieras parte de la existencia de una cartera réplica con flujos idénticos a los de la opción. Esto puede no ser un reflejo razonable de la realidad en le caso de opciones reales.
En definitiva, valorar activos reales empleando por analogía la teoría de opciones presenta una serie de limitaciones tanto conceptuales como de aplicación. Este hecho no invalida el modelo, pero puede cuestionar en ciertos casos la razonabilidad de su utilización.