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Política monetaria para una crisis

Escrito el 10 diciembre 2008 por Juan Toro en Financial Markets

Las últimas medidas tomadas por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) en la gestión de la crisis han demostrado la coherencia de su Presidente, Ben Bernanke, entre lo que dice y hace. En 2002 y 2003, cuando todavía no era presidente de la Fed, Bernanke defendió en distintas apariciones públicas las mismas medidas que ahora está aplicando para enfrentarse a la deflación. Bernanke parece tener muchos planes consistentes entre sí, que configuran una visión global sobre cómo evitar que la economía americana roce la deflación, y sobre cómo reaccionar si se produce. No ha lugar a la improvisación.
La expresión más clara de su política es lo que se ha conocido como expansión cuantitativa. Para entender este concepto, es útil recurrir a la clásica ecuación cuantitativa del dinero, que expresa el gasto nominal de la economía como producto de un agregado monetario multiplicado por su velocidad de circulación, que representa el número de veces que tiene que circular el dinero para financiar un determinado gasto nominal. Si la velocidad de circulación se estanca, la única manera de alcanzar un determinado gasto nominal es a través del incremento de la masa monetaria en circulación. Paul Volcker, presidente de la Fed a finales de los años setenta, también recurrió a la relación entre masa monetaria, velocidad de circulación y gasto nominal, pero con un objetivo contrario: reducir la inflación en Estados Unidos. En aquella época, la Fed vigilaba el crecimiento del agregado monetario para controlar el gasto nominal (y así la inflación), permitiendo que el tipo de interés a muy corto plazo fluctuara libremente. Ahora, con un tipo de interés cercano a cero (el tipo de interés en Estados Unidos está al 1%, y se espera que baje al 0.5%), la expansión cuantitativa es la única alternativa para incrementar el crédito.
Esta política se ha instrumentado a través de la expansión de la base monetaria (reservas bancarias en el banco central más dinero en circulación) que se ha producido como consecuencia de los planes de la Fed (créditos para AIG, créditos para la operación de salvamento de Bear Stearns, subastas de liquidez,…). Gracias a que dichos planes no han sido esterilizados a través de operaciones de mercado abierto, se ha producido una expansión de la base monetaria, y han generado un aumento del balance de la Fed, cuyos pasivos se han triplicado en menos de seis meses. Así, la Fed está supliendo la inactividad del sistema bancario, que es incapaz de trasladar la reducción de tipos en un aumento del crédito. La Fed ha actuado en todo aquellos sectores del sistema financiero donde había grietas, garantizando los fondos de dinero, reactivando el mercado de papel comercial, comprando cédulas hipotecarias para forzar una reducción en los tipos de crédito hipotecarios, estimulando el crédito al consumo, etc.
En Noviembre de 2002, Bernanke ya contempló la expansión cuantitativa como respuesta más efectiva a crisis similares a la actual. Lo hizo en su discurso “Deflación: asegurémonos de que no ocurre aquí”, en el que señala que tipos de interés cercanos a cero no son óbice para que los bancos centrales puedan estimular la actividad económica. También apuntaba algunas de las medidas recientemente aplicadas (por ejemplo, la adquisición de activos por parte de la Fed), y otras que posiblemente sean anunciadas pronto (por ejemplo, la intención de mantener tipos bajos a lo largo de toda la estructura temporal de tipos a corto y medio plazo).
Bernanke ahonda en tales medidas en otro discurso de Julio del 2003, “¿Una caída en la inflación no deseada?”. Para conseguir un aplanamiento de la curva de tipos, señala que sería necesario que la Fed se comprometiese a mantener el tipo de interés objetivo a cero, lo que afectaría a las expectativas de tipos a corto y medio plazo, y daría lugar a un abaratamiento de los tipos a distintos vencimientos. Como complemento a esta medida, la Fed podría comprar deuda soberana americana con el objetivo de crear un límite máximo sobre el que fluctuarían los tipos de interés a distintos vencimientos. Muy recientemente, Bernanke ha mencionado esta posibilidad, y la mera mención ya ha producido ya los efectos esperados.
Bernanke aporta otras pistas sobre cómo guiará la política monetaria de Estados Unidos en otro discurso de Mayo de 2003, “Algunas ideas sobre política monetaria en Japón”. De forma explícita, pide una mayor cooperación entre los encargados de la política fiscal y la política monetaria, señalando la necesidad de llevar a cabo un programa fiscal expansivo, financiado con deuda adquirida por la autoridad monetaria.
Estas medidas han guiado y guiarán la política de la Fed en los próximos meses. Otros ya le ha seguido, y el Banco de Inglaterra en su última decisión de tipos anunció que compararía bonos del Tesoro, apostando de forma velada por la expansión cuantitativa. El Banco Central Europeo, destacó tímidamente la necesidad de “tomar en cada momento las medidas necesarias”. La gran incógnita es si el BCE será capaz de superar las dificultades que sin duda surgirán al adaptar su mandato a este nuevo escenario.

Comentarios

rabaty 31 agosto 2013 - 16:14

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rabaty 31 agosto 2013 - 17:09

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