17
Ago

El jueves 9 y el viernes 10 de Agosto el Banco Central Europeo (BCE) intervino en los mercados de dinero inyectando liquidez para ajustar los tipos de interés en los mercados interbancarios a corto plazo, que estaban alejándose del objetivo del 4 %. Al BCE le siguieron otros bancos centrales. Pero, ¿por qué fue en ese preciso momento cuando se decidió intervenir? ¿Qué fue lo que desencadenó las tensiones en los mercados monetarios los días 9 y 10 de Agosto?

Lo primero que hay que clarificar es que no faltaba liquidez. De hecho, los bancos estaban dispuestos a prestarse entre ellos, pero no al precio de los últimos meses, sino a uno mayor. Los bancos que participaban en el mercado monetario habían introducido una prima de riesgo por la desconfianza que se había generado entre las distintas entidades financieras en relación con el volumen de préstamos en sus balances. Ese mismo día, la Banca Nacional de Paris (BNP) suspendió la retirada de dinero en dos de sus fondos, y eso pudo crear incertidumbre sobre las obligaciones y deudas de los bancos que intervenían en el mercado monetario Europeo. Existía miedo a que los bancos no pudieran ofrecer la liquidez deseada (a un precio razonable) y el BCE se dispuso a intervenir.

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