Finales de enero y principios de febrero son tradicionalmente días de presentación de resultados anuales para las principales entidades financieras españolas. Con esto de la crisis, lo que en otros años era una carrera por ganar más, se ha convertido ahora en una competición por perder menos. Por supuesto en términos relativos (respecto al año anterior), nunca (Dios no lo quiera) en términos absolutos…
Se ha hablado mucho de las especiales características de las entidades financieras españolas, señalando e insistiendo, también desde instancias gubernamentales, en su salud financiera como consecuencia de una mejor gestión que la de sus colegas en el resto de Europa y USA. Los resultados que ahora se publican parecen dar la razón a este argumento.
¿Es cierto que las entidades financieras españolas lo han hecho mejor que sus homólogas internacionales? ¿Están mejor preparadas para hacer frente a la actual crisis? ¿Cuál es el secreto?
Con las siguientes reflexiones trato de dar respuesta a estas preguntas:
1) El sistema crediticio en España no es homogéneo. Hay un 50% de entidades financieras privadas (la banca privada) y un 50% que son de hecho entidades financieras públicas (las cajas de ahorro). Lo que se puede atribuir a las primeras no es predicable de las segundas, donde han primado criterios no estrictamente profesionales en la toma de decisiones sobre temas tan vitales como el análisis del riesgo y la expansión.
2) Si nos centramos en la banca privada, es preciso distinguir entre los bancos grandes /medianos y los pequeños. Lo que suele comentarse de la banca española es normalmente aplicable solo a la primera categoría de la banca privada.
3) En cualquier caso, y a diferencia de otros países, en España la autoridad monetaria (Banco de España) ha ejercido un importante control e intervención en la actuación de la banca privada, imponiendo prácticas conservadoras. Lo que en momentos de expansión y crecimiento podría interpretarse como una desventaja (por ejemplo, la dotación de provisiones anti cíclicas) se ha convertido en un elemento positivo en una situación de crisis como la actual.
4) Con los datos que se disponen en este momento, es cierto que los bancos españoles no han sido afectados de manera relevante por los llamados activos “tóxicos” que proceden de los famosos créditos subprime. Pero esto ha ocurrido porque en los años de desarrollo de estas formas de inversión, los bancos españoles eran esencialmente captadores de recursos en los mercados internacionales.
5) La banca española creó sus propios activos “tóxicos” en forma de créditos hipotecarios (familias) y sindicados (empresas) para financiar el enorme desarrollo del sector inmobiliario en España. El fuerte incremento en la morosidad se deriva de estas inversiones.
6) Es sabido que en situaciones de crisis los que entran suelen ser más que los que salen. Lo que está pasando en el resto de mercados internacionales acabará pasando muy probablemente en España, en forma de fusiones y/o desapariciones por absorción.
En resumen, a la pregunta ¿cómo está la banca en España?, la respuesta es: ¿en relación con quién? Porque de las Cajas de Ahorro hablaremos otro día.
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