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Jul

A raíz de los problemas surgidos en los últimos tiempos en las autopistas de peaje, y con motivo de la entrada de varias de ellas en concurso de acreedores (radiales R-2, R-3, R-4 y R-5 y M-12), las partes implicadas (Gobierno, constructoras y bancos acreedores) decidieron buscar una solución.

Dicha solución es importante, ya que existe el riesgo de que alguna de las concesionarias de autopistas opte por resolver el contrato de concesión y se acoja al art. 247 de la Ley de Contratos del Sector Público. Esto obligaría a la Administración a abonar a la concesionaria las cantidades que ésta hubiese invertido en la expropiación de terrenos y la ejecución de las obras. Por tanto, hay que recordar para el Gobierno es de vital importancia llegar a un acuerdo para evitar que la quiebra de alguna de las concesionarias afecte a las arcas públicas.

Con este objetivo había una reunión prevista para el pasado jueves 24 de julio entre los Ministerios de Hacienda y Fomento y las principales entidades financieras acreedoras de las autopistas en concurso, pero finalmente la reunión quedó aplazada al 31 de julio, donde se espera llegar a una decisión final acerca del problema.

Las condiciones previas a la reunión aplazada consistían en que se llevaría a cabo una quita del 50% de la deuda (siendo el total de unos 4.500 millones de euros), y por el resto se les daría a los bancos un bono a 30 años con un tipo de interés fijo del 1% más un variable en función del tráfico en las autopistas. En cualquier caso, el Gobierno se veía dispuesto a incrementar el tipo fijo si la recuperación económica en ciernes traía consigo un incremento en el uso de los peajes. Por otro lado, también descartaba dar a los bonos el aval del Estado.

Además, el Gobierno siempre pretende evitar que el rescate compute como deuda pública, de modo que la Comisión Europea no vea el proceso como una ayuda estatal.

Sin embargo, el principal problema para el Gobierno son los bancos acreedores internacionales que, con un tercio de la deuda en su haber, no se muestran en principio favorables ni a la quita ni a aceptar un tipo de interés tan bajo (1%) por el bono.

Esta es la situación en la que nos encontramos en este momento. En los próximos blogs analizaremos las decisiones finales adoptadas por las partes y las implicaciones de las mismas.

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